Cada vez más cerca de la tumba del “poverello!

 Hola a todos!!

Os hemos dejado tres días sin noticias de nuestro blog porque el Camino no da tregua. Llegamos cansados y con todo lo que hay que hacer: ducharse, la colada, descansar,… Pues eso, que no hay mucho tiempo para escribir.

Estas tres etapas han tenido un poco de todo, aunque, excepto en la de hoy, no hemos pasado por sitios muy relevantes de la vida de San Francisco.

El martes, día de Santiago, en el que nos acordamos de todos los que en Vitoria celebrabais el día del blusa y, en general, el patrón de España, dejamos nuestro idílico lugar de descanso con su piscina y emprendimos rumbo al siguiente destino.

 No fue una etapa extremadamente larga, pero aún así tuvimos muchas cuestas rompe piernas. Por el camino vimos una granja de búfalas con cuya leche hacen la famosa mozarella.

 Enseguida, al ir bajando de un monte tuvimos a la vista la ciudad donde pasaríamos la noche: Città di Castello. 

 Es una ciudad amurallada, sede episcopal con edificios medievales muy interesantes.

 En esta ciudad fuimos acogidos en el monasterio de Santa Cecilia de la Clarisas, uno de cuyos claustros “profanamos” con nuestra colada.

 En la iglesia de las monjas celebramos la misa junto con ellas y pudimos disfrutar de sus cantos angelicales 

 Callejeando por la ciudad, por sus calles medievales, puedes encontrar postales como esta. Eso es afición por el basket!

 Nos despedimos del día con una magnífica cena en el claustro de las Clarisas.

 El día siguiente empezó con la consiguiente madrugada.

 Tocaba decir adiós a esta ciudad y partir hacia el siguiente destino: Pietralunga.

 Tras la parada de rigor para rezar Laudes, fuimos encontrando los hermosos parajes de la Umbria.

 A mitad de camino, llegamos hasta un lugar donde se encuentra una iglesia paleocristiana del siglo III-IV dedicada a San Crescencio, mártir romano cuya cabeza fue trasladada a este lugar.

 Seguimos caminando mientras veíamos que el cielo se iba poniendo cada vez más oscuro.

 Y, por supuesto, nos pilló la tormenta con granizo incluido.

 Así que nuestra llegada a Pietralunga estuvo pasada por agua y bastante fresco. Aún así pudimos ver la plaza del pueblo y celebrar la misa en un salón ya que la iglesia no se puede utilizar porque “está terremotada”, como dice Santiago el seminarista de Alessandria (es decir, que fue dañada por un terremoto)

 Terminamos el día celebrando el cumpleaños de Garazi, una de nuestras chicas y después a dormir al polideportivo del pueblo.

Eso no quiere decir que no hayamos pasado por bellos paisajes. Estamos maravillados por la belleza de la naturaleza que estamos atravesando.

 Tanta cuesta va pasando factura y hoy le ha afectado a nuestro amigo Guido, obispo de Alessandria, que se ha sentido indispuesto y ha tenido que hacer parte del recorrido en coche.

 Los demás hemos recuperado fuerzas en el almuerzo.

 Nuestro destino del día es la ciudad medieval de Gubbio. 

En esta ciudad tuvo lugar uno de los episodios más conocidos de San Francisco. Un lobo estaba atemorizando a la población hasta que Francisco hablo con el lobo e hizo un pacto por el cual los habitantes del pueblo le darían comida y el lobo no atacaría a nadie. Y así sucedió.

Algunos atrevidos hemos quitado tiempo a la siesta y hemos salido a visitar la parte medieval de Gubbio. Hay que decir que tiene un casco histórico bellísimo. Os dejamos unas fotos.

 La tarde la hemos terminado con una gran acogida del Padre Fabrizio que nos ha recibido en su parroquia con gran cariño (a pesar de que su iglesia está cerrada por los daños del terremoto del año pasado). Y el colofón ha sido la cena preparada por voluntarios para todos los peregrinos que vamos a Asís.

 Mañana tenemos la etapa más larga: 35 kilómetros… Necesitaremos fuerzas…

 Besos y abrazos desde Gubbio!!!

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