Lema Marcha Juvenil Nocturna a Estíbaliz

Marcha Juvenil Nocturna a Estíbaliz

viernes 5 mayo 2017 (de 21h. a 3h.)

Jeiki, ibili eta utzi aztarna / Levántate, camina, deja huella

¿Por qué este lema?

Queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a “vegetar”, a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella.

Es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella.

(Discurso del papa Francisco en la Vigilia de oración con jóvenes, JMJ, 30 de julio de 2016)

Estas son algunas de las palabras que dirigió el Papa Francisco a los jóvenes en el Campo de la Misericordia de Cracovia durante la Vigilia de oración en la última Jornada Mundial de la Juventud. “No vinimos a este mundo a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella”. Son palabras ya conocidas, pero no por eso debemos dejarlas en el olvido. Afirmar que es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella, es algo así como vivir sin encontrar sentido a lo que hemos vivido. Desgraciadamente, hay mucho de esto a nuestro alrededor. Por ello, nos cuesta encontrar sentido a todo lo que el mundo tacha de prescindible: el sufrimiento, la adversidad, la frustración, la vejez, el compromiso de por vida (“ad vitam”)…  Dejar huella no tiene el sentido de la presuntuosidad de quien deja su impronta o su obra de forma consciente, para ser admirado por generaciones futuras, sino el de ir cumpliendo la misión a la que Dios te llama con un amor extraordinario, de forma callada y humilde. Recuerdo con cariño a aquella profesora de primaria, que acompañaba a los alumnos  mayores de su colegio a la JMJ, gratuitamente, sin conocerles apenas, porque no era su etapa. Su cercanía, su entrega, su acompañamiento a los jóvenes durante esos días… dejó huella profunda. Uno de ellos me confesaba que era la persona más buena que había conocido, mientras otra joven estudiante de Magisterio solicitaba que le concedieran hacer las prácticas con ella, en su aula… Es un ejemplo que, sin duda, se ha repetido en muchos de quienes han vivido esta u otras experiencias que nacen de Dios. Primero es la huella que Cristo ha dejado en cada uno y seguido es la huella que esa experiencia nos impulsa a dejar, aunque no seamos del todo conscientes, porque nos sale de dentro y no podemos evitarlo. Como decía San Pablo es un fuego que me quema dentro y ¡ay de mí, si no anunciara el Evangelio! (cf. 1 Cor. 9, 16).

De cualquier forma, dejar huella es el tercer paso, precedido de dos actitudes fundamentales: levantarse y caminar. El inmovilismo no deja huella. Las marcas en la tierra sólo se dejan cuando se avanza. Lo mismo pasa con el corazón humano. Levantarse, andar, ponerse en camino… son expresiones que se repiten continuamente en la Sagrada Escritura. Por eso, el lema del curso, no es una invención más o menos original o un marco meramente estético de la Pastoral Juvenil, es la invitación misma de Dios que nos anima a seguir adelante, comprometidos con la buena noticia de su Reino.

Delegación diocesana de pastoral con jóvenes
Diócesis de Vitoria

 

 

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