‘Me voy a ir de la jungla de Calais a otra’

  • Casi 300 ‘sin papeles’, detenidos un campamento por la Policía francesa
  • Muchos de los que han escapado buscan ahora nuevos asentamientos
  • El ACNUR pide al Gobierno francés que respete el derecho de asilo

Me voy a ir de esta jungla a otra”. Así relataba un inmigrante del campamento de Calais a un médico de la zona sus planes futuros tras el violento desalojo del campo de ‘sin papeles’ por parte de la Policía gala.

Los ‘sin papeles’ que no han sido detenidos vagan ahora sin rumbo por los otros campamentos ilegales que pueblan esta ciudad del norte de Francia, situada a tan sólo 34 kilómetros de Gran Bretaña.

“Ahora los inmigrantes se han convertido en invisibles. Ni les vemos ni tenemos contacto con ellos. El desalojo va a agravar las ya de por sí malas condiciones sanitarias que tenían. Se ha desatado la caza al afgano“, se lamenta Mathieu Quinette, coordinador de Médicos del Mundo en Dunkerque.

Los ‘sin papeles’ acampados en Calais sabían que tenían los días contados y que su sueño de cruzar el Canal de la Mancha y alcanzar el Reino Unido, su ‘El dorado’ europeo, estaba cada día más lejano.

De hecho, el ministro francés de Inmigración, Eric Besson, ya anunció el 16 de septiembre el cierre inminente de la denominada ‘jungla de Calais’. De esta forma, el Ejecutivo de Nicolas Sarkozy pretende enviar un duro mensaje a los traficantes de personas para que no utilicen esta ciudad francesa, frontera Schengen con el Reino Unido, para colar a inmigrantes clandestinos.

Muchos huyeron a Noruega o a Bélgica

Antes de la decisión de Besson, cerca de 1.500 inmigrantes, la mayor parte procedentes de Irak y Afganistán, vivían en los asentamientos insalubres de Calais y de las zonas adyacentes. Pero, desde hace una semana, los ‘sin papeles’ habían comenzado a huir a otros países como Bélgica o Noruega.

Quinette, coordinador de Médicos del Mundo, cree que el anuncio del ministro galo fue intencionado: “No es lo mismo desalojar a 300 inmigrantes que a 800” y critica duramente el desalojo: “Ésa no es la solución. La medida va a provocar más mal que bien. Los ‘sin papeles’ son víctimas de los conflictos en sus países de origen, víctimas de las mafias de seres humanos y, ahora, víctimas de una operación policial”.

William Spindler, portavoz del Alto Comisionado para las Naciones Unidas (ACNUR) en Francia, aseguró a elmundo.es que respeta la decisión del Gobierno francés, ya que las condiciones del campo de Calais “eran insalubres y no había ni electricidad ni agua potable”.

Sin embargo, Spindler también reclamó al Ejecutivo de Sarkozy que respete el derecho de los inmigrantes a pedir asilo político, ya que muchos de ellos han sufrido persecuciones en sus países de origen.

Según manifestó el titular de Inmigración, a los cerca de 300 inmigrantes detenidos esta mañana se les ofrecerá la oportunidad de solicitar asilo o de regresar voluntariamente a su país de origen. Pero las ONG se temen que, al final, se les obligue a un retorno forzoso a sus lugares de origen.

Son pocos los que creen que el desalojo vaya impedir que Calais siga siendo un lugar de tránsito para la inmigración clandestina, algo que tampoco impidió el cierre en el año 2002 de Sangatte, el centro francés de acogida asistido por la Cruz Roja.

Año tras año, cientos de inmigrantes siguen llegando a la zona con el fin de colarse en los ferrys o de introducirse en los bajos de los ferrocarriles o de los camiones que circulan por el Eurotúnel, el túnel construido bajo el Canal de la Mancha que une por ferrocarril Francia y Gran Bretaña.

Muchos de los clandestinos fracasan en el intento como aquellos 58 chinos que murieron asfixiados allá por el año 2000 en un camión refrigerador holandés, al llegar al puerto británico de Dover.

En esta zona, el engranaje de las mafias es sólido. Los ‘sin papeles’, en su mayoría de origen asiático, empeñan sus propiedades y pagan hasta más de 10.000 euros a los traficantes por llegar hasta Calais. Allí llega lo más difícil del viaje después de una dura travesía de varios meses desde Irak o Afganistán pasando por Turquía, Grecia, Italia y Francia.

En Calais, los llamados ‘passeurs’ les permiten acceder a los lugares donde se encuentran los camiones y a veces sobornan a los camioneros para que les permitan viajar en su interior.

Su sueño es llegar a Gran Bretaña. No porque allí sea más fácil conseguir asilo político, sino porque en territorio británico reside un mayor número de inmigrantes de su nacionalidad y cuentan con mejores redes de acogida.

Fuente: El Mundo
Autora: Ana del Barrio

 

Ingresado el 2009-09-23

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