Un sacerdote mexicano recorre el continente para denunciar ‘miles’ de desapariciones de indocumentados que nunca alcanzaron la ansiada frontera

Hace ya dos meses que Luis Ángel Nieto, director de la ONG Lazos de Sangre, dejó temporalmente su parroquia de Clairmont, en Los Ángeles, California, para realizar una ‘emigración inversa’ de norte a sur por territorio mexicano, siguiendo las líneas del tren que recorren en su mayoría hondureños, guatemaltecos y nicaragüenses.

En una entrevista, el religioso de 47 años relató cómo ha recorrido más de 10.000 kilómetros en los últimos días, la mayor parte del tiempo acompañado sólo de una cámara de vídeo, para mostrar lo que considera “depredación de la dignidad humana” ante la pasividad de las autoridades.

La Asociación Mexicana de Ferrocarriles -AMF- calcula que en un tren que sale cada tres días del sureste de México rumbo a la frontera con EEUU, viajan entre 400 y 500 centroamericanos indocumentados, que tardan hasta un mes y medio en finalizar su travesía.

Los inmigrantes inician el periplo desde sus países de origen y pagan entre 3.000 y 6.000 dólares a los llamados ‘coyotes’ -traficantes de personas- para completar su viaje a Estados Unidos, aunque también hay suramericanos que abonan hasta 12.000 dólares, como es el caso de los ecuatorianos, según Nieto.

Para tomar el tren, los centroamericanos se internan a México por Tapachula o Tenosique, dos puntos fronterizos desde los cuales pueden alcanzar los 1.340 kilómetros del ferrocarril del Mayab, parte del cual fue arrasado por el huracán Stan en 2005.

Datos del Instituto Nacional de Migración -INM- citados por Nieto, señalan que en el norte del país unos 500.000 mexicanos emigran a Estados Unidos anualmente, mientras que cada año unos 300.000 centroamericanos indocumentados cruzan por los 1.000 kilómetros de frontera que comparte México con Guatemala y Belice.

“Cruzar México es como un parto, un completo infierno en el que los inmigrantes no saben en qué momento serán abortados”, ha relatado el sacerdote, quien además asegura que sólo el 50% de los indocumentados llega a EEUU, porque el resto desiste, muere o desaparece.

VÍCTIMAS DE AGRESIONES

En el trayecto, los inmigrantes son víctimas de agresiones, asaltos, secuestros, violaciones, extorsiones y asesinatos, cometidos por traficantes de personas, agentes migratorios, policías, cuerpos de seguridad privada, soldados, delincuentes, pandilleros, chóferes de autobuses y hasta maquinistas de tren.

Por otra parte, las personas que cruzan el país deben luchar contra el hambre y la sed y evitar quedarse dormidos sobre ‘La bestia’, como algunos se refieren indistintamente a los trenes de los que se cuelgan para atravesar el país.

Nieto considera que México “no tiene autoridad moral, jurídica o legislativa para exigir a EEUU el respeto a los derechos de los inmigrantes”, por el trato que da a los centroamericanos y porque sus leyes criminalizan la inmigración ilegal con dos años de cárcel y con diez a los reincidentes, penas que en la práctica raramente se aplican.

El Gobierno registra nada más las muertes de inmigrantes en la frontera norte, unos 500 según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos -CNDH- pero no existen cifras oficiales sobre las que se producen en el trayecto por territorio mexicano, que las ONG calculan en “miles”.

Luis Ángel Nieto viajará esta semana a Guatemala, El Salvador y Honduras, para recibir de las autoridades gubernamentales datos oficiales sobre los centroamericanos que abandonan sus países y desaparecen en el camino hacia EEUU.

México expulsó en 2006 a 179.345 personas, el 47,2% guatemaltecos y el 32,9% hondureños, y repatrió a 67.330, el 76,3% en el sureño estado de Chiapas, fronterizo con Guatemala.

Fuente: El Mundo
Autor: Juan David Leal (EFE)

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